Hoy voy a hablaros de uno de mis lugares favoritos en Taipei. Se trata del Café Astoria.

Situado en el número 5 de la calle Wuchang en Taipéi, el Astoria ocupa todo el edificio, pero puede pasar desapercibido porque el bajo (aquí se denomina primer piso) está ocupado por la pastelería/panadería y ésta puede ser confundida con un local tradicional taiwanés. Pero si te aproxímas, y observas con atención el escaparate, podrás distinguir una oferta de bollería tipicamente rusa.

Y es que, el Café Astoria fue fundado por cinco rusos blancos que huyendo del Ejercito Rojo  primero se establecieron en Shanghái y en 1949 cruzaron el estrecho de Formosa con las  tropas del Kuomintang (KMT) derrotadas en su guerra contra Mao. De ese año es la fundación del Café.  En su carta, además de platos tradicionales de la gastronomía de aquel país, como el borscht, se podían -y pueden- encontrar exquisitos productos de confitería como los caramelos blandos antes exclusivos para la familia imperial rusa.

Hubo una época en la que no había celebración en Taipei que se preciase que no incluyese una tarta del Astoria y , de hecho, según dicen sus actuales propietarios, fue el Café Astoria quien introdujo en la isla la costumbre de tomar tarta en los cumpleaños. Hoy el café ya no está en manos de aquellos nobles rusos sino de la familia de Archiybold Chien. El Sr. Chien empezó a trabajar con 18 para los antiguos dueños. Él vivia cerca y los recién llegados necesitaban a alguién de la comunidad local. Lo paradójico es que el Sr.Chien al haberse escolarizado durante la ocupación japonesa no hablaba bien chino pero sí el suficiente inglés para comunicarse con los rusos. ¿Su trabajo? basicamente ir de aquí para allá (leasé mercado negro) en aquellos tiempos de postguerra para conseguir lo necesario para que el local funcionase y para proveer a sus jefes de aquello que necesitasen. Posteriormente pasó a ser socio y finalmente propietario del Astoria.

La vida de este café es larga y cambiante. Primero fue un lugar de socialización de la comunidad extranjera al ser el primer café de estilo occidental abierto en la isla. Durante la década de los cincuenta era un lugar común para los encuentros informales de funcionarios del KMT y de otras nacionalidades, especialmente estadounidenses. Sin embargo, el Café Astoria vivió su momento de mayor esplendor en las décadas de los años 60 y 70 cuando se apoderó de él un ambiente protagonizado por quiene serían las varguardias artísticas, sobre todo literarias, de Taiwan como Kenneth Hsien-yung Pai, Lin Hwai-min, Yu Guangzhong, o Chou Meng-tieh por citar algunos. Parece que todo empezó cuando Chou Meng-tieh, aprovechando que esta es una zona de librerías,  llegó un dia de 1959 al Café Astoria  montó un improvisado “stand” en la acera de la panadería. Lo normal habría sido que lo hubieran echado, ya que el propietario corria el riesgo de que luego se instalase en el café pasando horas y horas sin consumir. Pero a diferencia de otros dueños, los propietarios del Astoria nunca persiguieron a los jóvenes poetas y esto hizo de imán para otros intelectuales. Se dice, que el nombre chino del Café Astoria (“Ming Xing” -literalmente “estrella brillante”-) procede de esta época.

La década de los ochenta fue también en Taiwan un tiempo de yuppies y el barrio donde esta el Café Astoria un campo de batalla de la especulación urbanística. El café se llenó de brokers y ejecutivos convirtiendose en un lugar de transacciones y operaciones agresivas. Todo ello expulsó a los artístas. Hastiado del ambiete, el Sr. Chien -en 1989- decidió seguir con la confiteria pero transformar el café, situado en las plantas dos y tres del edificio, en un restaurante vegetariano para así echar a los tiburones y lobos de las finanzas.

Aunque el café cambiase de dueños, de público o de ambiente, hubo dos clientes que fueron siempre habituales: Chiang Ching-kuo (蒋经国) y sobre todo de su mujer bielorusa Faina Chiang Fang-liang (蒋方良). Cuando Chiang ocupó la presidencia de la República de China en 1976 los compromisos impedían que frecuentase el café con frecuencia pero sí lo seguía haciando su mujer. Por cierto, Chiang es un personaje interesantísimo del que os hablaré otro día.

En el año 2003 un incendio accidental destruyó el restaurante y se pensó que había llegado el final del Astoria, sin embargo entre vecinos y antiguos clientes se hizó una petición popular al propietario para que reinaugurase el café tal y como fué antes de 1989. Para el propietario el fuego y el clamor vecinal fue una señal y llamó a su hija que estaba en Estados Unidos para que regresase y le ayudara. El Sr. Chien sacó los muebles de estilo europeo del almacen de un viejo templo e invirtió en la rehabilitación del local para que este quedase  tal y como el lo conoció cuando empezó a trabajar allí.

Su confitería es de gran calidad y por el local pasan presidentes y hoy  regresan a él los jovenes escritores de ayer convertidos en estrellas del panorama literario. Pero según la familia, la mayor recompensa es ver como las abuelitas, que fueron clientes en su juventud, traen a sus nietos al Café Astoria.

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