Ayer me enteré de la muerte de Chavela Vargas y esta mañana de la de Sancho Gracia. Sin quitarle nada a la Vargas -que tantas horas buenas me ha dado- a mi me toca más de cerca el segundo y sobre todo uno de sus personajes: Curro Jiménez.  Un personaje basado en la vida del un bandolero sevillano de principios del siglo XIX: el Barquero de Cantillana. De quien la leyenda cuenta que echándose al monte víctima de una injusticia,  robaba a los ricos para repartirlo entre los pobres.

Tal fue el efecto de aquella mítica serie en mi hipotálamo que Sancho Gracia, actor infatigable que ha trabajado en múltitud de títulos, nunca dejó de ser para mi Curro Jiménez. Afortunadamente, cuando en Andalucía el 35% de las familias de las principales ciudades está por debajo del umbral de pobreza,  hay 1.200.000 parados, 3.000.000 de pobres y más de 200.000 familias con todos sus miembros paradados que no reciben ningún tipo de subsidio; cuando los comedores sociales se quedan desabastecidos porque instituciones como Cruz Roja ya no tienen alimentos que mandarles…afortunadamente cuando muere Curro Jiménez, queda Sánchez Gordillo y el Sindicato Andaluz de Trabajadores. Y es que, como dice Arturo González, ante el hambre no hay leyes. Esperemos que Sánchez Gordillo no muera abatido a tiros por la Guardia Civil como lo hizo el Barquero de Cantillana.

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