En el post de hoy pensaba escribiros un poco sobre el lugar donde trabajo y tal, una cosa doméstica para la familia, pero una lectura mañanera me ha hecho cambiar de opinión. Y es que he visto, en la edición digital de Público, una columna de Aníbal Malvar titulada Harry el Facha, en la que criticaba al actor y director estadounidense por dar su apoyo al candidato republicano a la Casa Blanca Mitt Romey. Más allá de esta columna en concreto, la cosa me ha hecho detenerme en el aluvión de críticas que ha recibido Eastwood especialmente de la progresia yankee -muy particularmente de Hollywood- pero también aquí desde determinados ambientes “progres” adoradores de Michel Moore incluidos.

No había visto la intervención de Eastwood y pensé, después de leer a Malvar y bucear un poco por los ambientes progres que tal vez hubiera dicho algo heavy fuera de su línea de pensamiento habitual (por ejemplo haberse manifestado en contra de la eutanasia o contra los gays) pero, después de visionar la intervención [se puede escuchar aquí en doblada al castellano] no hay nada nuevo bajo el sol salvo…subrayar los inclumplimientos del Premio Nobel de la Paz Barack Obama, entre ellos el aumento del paro y la pobreza temas sobre los que Eastwood siempre ha manifestado gran preocupación y compromiso.

De hecho, un anuncio de Chrysler emitido en febrero durante el descanso de la Super Bowl dirigido y portagonizado por Eastwood (que donó sus beneficios, unos 14 millones de dólares, a organizaciones sociales) despertó la ira del Tea Party por ser interpretado como un apoyo explícito a la política de rescate a la industria del automovil llevada a cabo por Obama y rechazada por Romey. Tras esa fantástica pieza publicitaria, Michael Moore dijo de Clint que parecía estar apoyando un segundo tiempo (un segundo mandato) para Obama.

Puede que algunas personas, como parece hacerlo Malvar, hayan quedado decepcionados a ver a Clint Eastwood pedir el voto para Romey, quizás leyeron un dia en Público que el actor se declaraba libertario sin caer en la cuenta que el Libertarian Party en EE.UU es una formación muy particular. Es mas sencillo situar a las personas en compartimentos estancos, en la simplicidad del blanco y negro. Hoy lo hacen como Eastwood llamándole fascista como ayer lo hicieran con Charlton Heston. Y así los idolos se convierten en demonios de la noche a la mañana, es el poderoso efecto de la simplificación.

Hoy, en una “elaboradísima” argumentación, Michel Moore dice que Eastwood es un pobre viejo que  delira. En realidad, Eastwood y Moore representan dos espacios casi antágonicos. De una parte la honestidad de la ficción, de otra la falsa realidad del documental.  Moore es la simplificación, lo maniqueo, las historias de buenos y malos. Eastwood es la complejidad no exenta de aparente contradicción. Donde cabe pedir el voto para el gobernador demócrata a la presidencia de California, Gray Davis, y colaborar después con su sucesor el candidato repúblicano Schwarzenegger. Siempre en una línea con la que se puede coincidir o no, pero que desde luego está muy lejos de ser fascista.

Lo cierto es que Clint Eastwood ha ido siempre por libre, y eso es lo que hizo el otro día en la Convención Republicana. Saliendose del guión, alargando su tiempo de los 5 minutos asignados hasta los casi 12 y diciendo lo que él consideraba que tenía que decir sabiendo que su retransmisión estaba siendo vista en directo y retransmitida a todo el país. Sí, dio el apoyo a Romey pero también recordó explicitamente a los ciudadanos que voten al partido que voten -demócratas, republicanos, libertarios o lo que sean- no olviden que los políticos son sus empleados y que, si no lo hacen bien, hay que despedirlos.Vamos, que el Gran Eastwood dijo en Tampa lo mismo que dijo el Gran Wyoming en Alcalá. Y por eso no ha gustado ni a Democratas ni  a Republicanos.

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